domingo, 3 de julio de 2011

El Ella, el otro...Lecciónes de un Bar



Él pelea con ella, hace ademanes de ser un chico fuerte, está convencido de su condición de macho alfa, cree que si la abandona, ella jamás podrá sobrevivir sin él, alza la mano, se mueve desesperado en la mesa, ella escucha pacientemente mientras su mente se pierde en un oasis de imágenes lejanas, él cree que es el hombre más sexie del planeta con su cresta de papagayo, y el buen gusto que tiene para elegir la ropa, incluyendo las camisas de desabotonar cuello V que a ella le fascinan. De la boca de él sólo salen estupideces inconexas, cargadas del hálito de superioridad que da el alcohol.Ella es una chica hermosa, tiene los ojos más negros y grandes del planeta. Por sus piernas, seguramente, se podría llegar al paraíso, su cabello baja suavemente por la espalda, es tan largo y negro como la vida misma.

La escena sube de tono, él dice que no quiere volver a verla, se levanta con prepotencia de la mesa, se dirige a la barra, pide una club Colombia, bien fría. La música ahora suena más duro, ella también se levanta, con una paciencia y delicadeza que se hacen y la hacen eterna, se dirige al centro de la pista y baila sola; danza con el viento, se mueve lentamente, fluye más que el agua, cierra los ojos y lo borra todo, incluso al papagayo que creyó el hombre de su vida durante tantos años. Se eleva, más allá del bien, del mal, de la música, del silencio, hasta las miradas de los que cierran los parpados se posan en sus curvas.En un instante aparece otro, ella lo llama, es una diosa que decide en su vida quién vive y quién muere, está dispuesta a devorar a este otro, "él" ya no existe. Se mueven en sincronía perfecta, el universo a conspirado para nombrar este instante. Ella baja, recorre los brazos, los hombros, el pecho, nombra el cuerpo del "otro" con sus manos, sin una sola palabra, es una serpiente, recorre su jean, su abdomen, los ojos, lo quiere para ella y lo va a tener como cazadora que es...

Él sigue tomando cerveza, ahora está más ebrio, la mira a ella con el otro, no hace nada, se da cuenta de su condición de imbécil, .él nunca podrá pararse en el centro de la pista y seducir a otra como lo hizo ella, no podrá acariciar el pecho de una mujer en la pista de baile, o tocar sus nalgas. Es infinitamente inferior, es menos que un liliputense al lado de Goliat, se toma su club Colombia, la mira por última vez, baja sus ojos, y sale del bar con su orgullo de hombre hecho trizas. La noche es hermosa, hay luna llena, él piensa que el otro algún día será él y él será alguna noche el otro...

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